El origen de la vida: la información longitudinal

Cuando empecé a estudiar el Orgón de Wilhelm Reich lo hice con el escepticismo de un cortesano de la ciencia, tratándolo de concepto filosófico igual a la entelequia aristotélica; a la Fuerza vital de Ralph Waldo Emerson; al Impulso vital de Henri Bergson; o al Ello de Sigmund Freud. Hoy sé que se trata de una energía experimentable, medible y acumulable. Félix Guattari y Guilles Deleuze lo mencionan en El AntiEdipo, a favor de la energía cósmica intraatómica más allá del inconsciente génico de Szondi, considerándolo la causa, por ejemplo, de los fuegos de San Telmo, e -intuyo- del origen de la vida. El orgón es un impulso que forma corrientes que se mueven de oeste a este doblando la velocidad de la rotación terrestre, y que compone la materia en los brazos espirales de las galaxias. Proviene de la cuarta dimensión, donde no se da la vida tal y como solemos describirla, sino que es un campo que espera su momento para expresarse en el mundo que habitamos y que conocemos empíricamente. Y, así como la unidad de información cuántica creadora de la realidad es el Qubit, la unidad medible del orgón reorganizadora de la vida es el Bión.

Según Bruce H. Lipton, biólogo celular conocido por proponer que la información genética es modificada a través del pensamiento, cada célula es capaz de recibir hasta cincuenta mil mensajes o impulsos bioeléctricos por microsegundo -sin mencionar los prácticamente incalculables impulsos bioelectromagnéticos. La vida es un fenómeno espontáneo, natural e irreversible. Y los procesos que espontáneamente pueden generar vida a partir de la no-vida son procesos de organización/desorganización impulsados por la energía orgónica, que no se comporta según los principios del electromagnetismo ni de la termodinámica.
En su libro Los experimentos con biones, Wilhelm considera que en el orgasmo se produce una energía que se manifiesta siempre como una pulsación muy ligada al nacimiento de la vida. Aquí documenta que los biones son formas esféricas cien veces más pequeñas que las bacterias, y que aparecen por reorganización espontánea de la materia viva y no viva e inerte, categorizadas por la biología como partículas brownianas -que, según Albert Einstein, se mueven por agitación térmica y no porque formen vida. Sin embargo, cualquiera que hubiese visto los biones a través de microscopios ópticos (en vez de electrónicos) de cuatro mil aumentos, como el de Royal Raymond Rife, hubiese visto que su movimiento pulsante y orgánico nada tiene que ver con el azar y la brusquedad de las partículas sin vida.
Necesariamente, toda forma de vida pulsa, según la constitución, por Superimposición, de un ciclo de actividad expansiva y un ciclo de vagotonía o normotomía implosiva. Los desequilibios o arritmias son el origen psicosomático de la enfermedad, producto de la represión u oposición al orgasmo, que es el momento de más intensidad bioeléctrica en la piel, por milivoltios, durante la expansión y la contracción del cuerpo; contrariamente a las corrientes de electricidad convencional que, incluso en las bacterias, tienden únicamente a la contracción.
Presenciando que ciertas substancias ácidas de carga positiva por iones de Hidrógeno H+ tienden a expandirse, y que ciertas substancias alcalinas de carga negativa por radiales OH- tienden a contraer, Wilhelm formuló un equilibrio entre una presión interna expansiva y una tensión superficial contractiva según el esquema: tensión · carga · descarga · relajación. Donde, de manera fisicalista, cabe mencionar el placer, la rabia, la ira… o la ansiedad, la represión sexual… reflejadas desde la célula hasta la anatomía del pensamiento, sea expansiva o implosiva.
Las bacterias se comprimen superficialmente, sumándose eléctricamente a la contracción, aumentada por el potasio, así como el calcio aumenta la presión celular interna favoreciendo su expansión. Hay cierto paralelismo con la medicina china del Ying/Yang que estudia los elementos químicos activadores e inhibidores del sistema simpático y parasimpático -como estudia el libro de doctorado de Leon Southgate; o la controvertida Nueva Medicina Germánica, que considera que la enfermedad es un proceso bifásico manifestado en la fase pasiva, cuando las defensas bajan.
Wilhelm observó que a medida que las células del césped morían o implosionaban por putrefacción o exceso de tensión superficial, formaban en su interior unas vesículas pinocíticas contenedoras de biones que, tras la desintegración de las células de césped, empiezan a moverse azarosa, viva y pulsantemente. A parte, para probar su hipótesis de tensión-relajación, y actuando el potasio como un agente contractivo, aceleró el proceso de desintegración de las células de césped en una solución de Cloruro de Potasio.

Desintegración de una célula de césped en biones. The Heretic’s Notebook

Exitosamente, repitió el experimento con materia no viva, tierra y arena. Observando como los biones plenamente formados se desprendían de los cristales realizando un movimiento rotativo primero, de contracción y pulsación después, y, finalmente, de manera más ondulada, reorganizándose en estructuras celulares tubulares móviles independientes. También reaccionaron a corrientes eléctricas de baja intensidad, característica inherente a la vida. Y más tarde aceleró nuevamente el proceso de reorganización espontánea añadiendo gelatina esterilizada.
Antoine Béchamp descubrió las microzimas, las partículas más pequeñas de vida, pleamorfistas (que cambiaban de forma), transformándose en patógenas al deteriorarse la salud del individuo, de quien las bacterias son en realidad sus aliadas. Contrariamente a los biólogos en la línea de Pasteur, que parten de que las enfermedades se deben a las agresiones producidas por agentes patógenos microscópicos externos.
Para evitar confusiones, Wilhelm esterilizó el experimento mediante el proceso de autoclave, aumentando, inesperadamente, el potencial biónico. Miles de biones separados los unos de los otros y mostrando un movimiento aleatorio, vigoroso y pulsante, muy parecido al que tenían al cabo de unas semanas de dejar la solución en Cloruro de Potasio, se habían conseguido en tan solo esa media hora de esterilización, mientras el control no esterilizado presentaba cierta desestructuración de escasa vida y movilidad. Luego, en 1945, realizó la abiogénesis: el nacimiento de vida a partir de materia inorgánica. Obtenida del autoclave de tierra pura, empezó con agua de alto potencial biónico, medido por fluorofotometría, capacidad de absorción lumínica para remitirla a más altas frecuencias, resultando 45 veces más biónica que el agua de muestra, y de considerable tasa de crecimiento celular respecto a los controles. Si la carga eléctrica es la fuente del movimiento de los biones, la energía de la pulsación ha de ser la misma que irradia un halo azulado alrededor de éstos, la que Wilhelm llamó Orgón, Éter; información longitudinal…
Las impresiones visuales que experimentamos, por ejemplo, al estar en una cámara oscura, no son producto de aberraciones ópticas sino efectos reales percibidos por nuestra vista. A parte, como la radiación electromagnética no puede penetrar los metales, y dicha energía tiende a manifestarse contrariamente a la electricidad convencional e inorgánica, Wilhelm probó en una Celda de Faraday con substancias de alto potencial biónico. Curiosamente, las fotografías expuestas en un soporte de sulfato de zinc se velaban, entendiendo que la energía orgónica traspasa cualquier tipo de materia, dependiendo del tipo para su velocidad de penetración, diferente a la velocidad constante a la que se propaga la energía electromagnética. Luego, cuanta más energía orgónica, menos tendencia al equilibrio, es decir, más reorganizaciones espontáneas, vinculadas, además, a una extraordinaria sensibilidad al tiempo atmosférico y a la humedad -en oposición al Segundo principio de la termodinámica- por la que la densidad (del orgón, que tiende hacia el frío) depende principalmente del nivel de humedad relativa a los demás gases de la atmósfera.

Goethe sabía que el color está compuesto no sólo de ondas electromagnéticas diferenciadas exclusivamente por su frecuencia, sino también de un espectro oscuro: el éter -que aquí relacionamos directamente con la formación de biones, así como Goethe lo relacionó con la formación de las sombras de colores, que, por carecer de longitud de onda y por tanto ser no medibles, no pueden verse por sí solas sino sólo en el contexto en que aparecen. De esta manera, Wilhelm estudió los materiales que atraen y repelen el orgón para forzar su manifestación en los acumuladores que construyó con hierro, madera de pino y lana de roca. Pero, tras exitosos experimentos para el crecimiento de bacterias y bacilos, se planteó si el orgón podía neutralizar la radiactividad, introduciendo 2 mg de radio en el acumulador, que amplió la radiactividad provocando un trágico accidente. Fue el descubrimiento del ORANUR (Orgonomy Antinuclear Radiation), que consiguió absorber con largos tubos de cobre, expulsándolo a través de sus extremos inferiores conectados a mangueras de goma sumergidas en una acequia de agua circulante que lo alejaban reteniéndolo en su cauce ya convertido en DOR (Deadly Orgon u orgón negativo), postulado en anteriores experimentos como un halo negruzco y no pulsante que aparecía alrededor del orgón impidiendo su pulsación, así como en la sangre durante los ataques de rabia, la ansiedad o los orgasmos reprimidos; también relacionado con los fenómenos de electrosmog, y que en altas concentraciones precipita en una extraña forma de materia negra que llamó Melanor.
El aparato de tubos se convirtió en un cloudbuster, cuando consiguió, en un determinado punto del cielo, acumular orgón y, por consiguiente, vapor de agua para la formación de nubes -si los tubos apuntan de este a oeste, o disiparlas, si lo hacen de oeste a este, así como nada sucede apuntando en otras direcciones. El experimento de Michelson-Morley refutó la teoría del éter mediante una prueba que, en parte gracias al cloudbuster, sabemos que sufre de dos considerables errores de partida. El primero es que el orgón es un flujo dinámico en vez de estático. La segunda, hecho relacionado con el local del campo orgónico, es que la constante de la luz no es de propagación sino de medida. Artur Sala lo explica aplicando una corriente eléctrica sobre una resistencia, en la que los electrones se mueven impulsados por el campo eléctrico de la misma, con la que chocan produciendo la luz y el color de acuerdo a Ley de Ohm en corriente continua. Pero la pérdida de potencia proporcional al producto de la corriente (o cantidad de electrones) por el voltaje (la energía de éstos), llamada efecto Joule, no justifica que la corriente medida sea igual antes y después de la resistencia. Si los electrones pierden energía pero no varían su velocidad y, por tanto, el amperaje, la luz es una manifestación del campo etérico que precipita sobre el cable, una forma de orgón impulsado sobre cada punto de la línea, confundida con la trayectoria de propagación de un haz luminoso. El amperaje del campo magnético alrededor del conductor de la que se deducen el número de cargas moviéndose de un polo a otro es una medición de velocidad de interacción etérica, como detectaría el interferómetro de Dayton Miller. Por lo que hay que distinguir la luz, inmóvil, de la activación, móvil que se propaga a la constante de medida de la “velocidad de la luz”.
Y, hablando de rapidez, la manera más directa de experimentar con la energía orgónica es a través de un orgonoscopio: tubo con telas de algodón (dieléctrico) entre mallas de hierro (conductor), que facilita la visualización de una nebulosa centelleante en la relajada oscuridad, con más presencia en espacios orgánicos como los cercanos a hayas. Otra experiencia es germinar soja en un acumulador.

El astronauta tripulante del Apollo XIV Edgar Mitchell, presidente del Institute of Noetic Sciences, afirma que las piedras de las catedrales tienen memoria por influencia de las emisiones de millones de peregrinos que llegan a ellas con sus corazones llenos de buenas intenciones. Rupert Sheldrake, Marcel Vogel, Rudolf Steiner o el ya citado Bruce H. Lipton también afirman que el pensamiento afecta a la materia. Leon Chaumery, André de Belizal, Jean de la Foyé, George Lakhvosky, A. Bersez y J. Masson, tratan la radiestesia estudiando la geometría de las ondas de forma. Todos los astronautas que fueron a la Luna, masones en su mayoría, comparten amplios conocimientos de esoterismo. Neil Armstrong, importante masón de 32er grado, participó en la expedición de 1976 a la Cueva de los Tayos, por la que se imprimen leyendas de diversa índole, como la del tesoro de la Atlántida o el mítico Paititi. Mas, hermetismos y cábalas a parte, las emisiones radiónicas que mueven el péndulo en respuesta a ciertas preguntas, poco importan a los zahories comprensivos de que hay dimensiones empíricamente inextricables.

Los científicos de hoy en día han sustituido los experimentos por las matemáticas,
y deambulan de una ecuación a otra conducidos a resultados finales
que nada tienen que ver con la realidad.

– Nikola Tesla

James DeMeo critica que la meteorología moderna considera el tiempo como el producto de las consecuencias termodinámicas casuales sin presenciar las variaciones solares, del geomagnetismo, de las zonas de la atmósfera terrestre vecina al espacio y de la más amplia estructura plasmático-cósmica del sistema solar -donde existen movimientos y flujos de energía y materia. También cuestiona la medicina que ignora la observable biopatía generada por una contracción bioenergética y a una pérdida de energía, así como Peter H. Duesberg muestra que hay casos sintomáticos producidos por la toxicidad farmacológica. Percibiendo que la unidad es una ilusión, y para ajustar el equilibrio entre la naturaleza y la tendencia normalizada a separar la vida de ésta, me siento un contrafuerte de apoyo. Porque el humano en la oficina es como el pez fuera del agua. E igualmente sucede para con los ambientólogos, físicos, médicos, etc. Así, gentes como Irenäus Eibl-Eibesfeldt, considerado fundador de la etología humana, son tan necesarias como las ya mencionadas, a pesar de que el oficialismo las exilie e interrumpa la financiación de sus investigaciones. Por ello, la haecceidad es la intensidad que consigue desterritorializarnos, desertando del Yo soy yo y mi circunstancia de José Ortega y Gasset, saliendo de lo establecido o dado, para librarnos de ser. Porque el ser es añadido con la razón, que introduce subrepticiamente el concepto yo como causa que falsea la realidad oponiéndole la verdad. Prácticamente incontrolable, el pensamiento es caos puro por la celeridad infinita a la que deshace cualquier forma que se esboce en su interior. La circunstancia o el contexto son límites artificiales que coaccionan a la libertad. Y no hay vida en la imaginación privada de libertad. Así, el subconsciente o el subtexto de los que se deriva el concepto ser, conforman el submundo en el que creemos que el yo es una substancia, una cosa. Contrariamente, el pensamiento es un vacío que contiene todas las partículas posibles que surgen para desvanecerse en el acto sin consistencia ni referencia sin consecuencia. Luego, referirnos a la realidad como a una cosa controlable es lo que, en consecuencia, nos cosifica. Y no somos una cosa. Así como la voluntad tampoco es una facultad que causa efectos. Con embargo, los primitivos que formaron tribus, tribunas o tribunales se codificaron para hacer sociedad, lo que supuso el establecimiento de normas de conducta que después impusieron como parámetro argumental a las demás gentes. Pero los impuestos son falsos, sino no se impondrían. Por lo que tuvo que normalizarse la barbarie para que el maestro fuese oficialmente el amo y los alumnos o esclavos el constituyente de clases de reproducción social. Sistematizada la reproducción, la conciencia es una réplica de la realidad, así como el conducto social oculta la naturaleza humana, y el fondo de la conducta, persona o máscara absorbe el rostro y la imaginación necesaria para que los árboles no nos impidan ver el bosque. Ahora, ya axiomatizados, la privatización de la tierra puede prescindir de la barbarie. O, parafraseando a Friedrich Nietzsche, el mundo verdadero, inalcanzado, desconocido. Por consiguiente, ¿a qué podría obligarnos algo desconocido? (Mañana gris. Primer bostezo de la razón). El “mundo verdadero” -una idea superflua, inútil, refutada… ¡eliminémosla! (Día claro; retorno de la jovialidad; rubor avergonzado de Platón; sonido de libertad). Hemos eliminado el mundo verdadero, ¡y también el aparente! (Mediodía, instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad; comienza Zaratustra).

Hay numerosas observaciones empíricas, experimentos de laboratorio e investigaciones de campo que prueban la existencia del orgón. Giorgio Piccardi, Frank A. Brown, Jr., Corentin Louis Kervran, Harold Saxton Burr y Björn Nordenström también se encontraron con la misma fuerza energética presente en la naturaleza. Gracias también a Fred Hoyle, Hannes Alfvén, David Bohm y Michael Coleman Talbot por prever nuevos avances significativos en la integración de estos resultados con los conceptos tradicionales, y una nueva revolución científica que ya está en marcha, aunque los cortesanos de la ciencia serán los últimos en reconocerlo, mientras sigan fijados a las teorías de la mecánica ondulatoria y a algunos aspectos de la teoría cuántica, así como filósofos en la línea de Descartes están fijados al solipsismo, en vez de proceder a las cuestiones empíricas de ensayo y error con base en las ciencias materiales desde perspectivas radicales. Porque hay que mirar a lo pensamos y sentimos para expresarlo en términos públicos -que no estatales, codificados. Sólo así dejaremos de ser un límite con el mundo para formar parte de él. En la actualidad, hemos de corregir con fórmulas empíricas las ecuaciones de Newton sobre gravitación para mantener sondas espaciales en órbita, para tener en cuenta las variaciones imprevistas de la señal de radio, y así sucesivamente. Cada día afirmamos que el Sol pulsa según sus ciclos de once años, expandiéndose y contrayéndose durante cortos períodos de tiempo. Las gigantescas masas de erupciones solares siguen una trayectoria de arco magnético y no simplemente la línea de la fuerza de la gravedad. A la larga lista de astrofísicos disidentes se suman también Mark Lerner, Halton Arp y Wallace Thornhill, que rechazan la formulación de conceptos tan místicos como la materia oscura, la energía oscura, los agujeros negros, la quintaesencia, los 100 mil millones de euros del bosón inútil, la quinta fuerza nuclear infinita, la supersimetría, las supercuerdas y las cuerdas cósmicas o cuásares, que sólo sirven para conservar la jerarquía social de las viejas teorías mecanicistas del espacio vacío que niegan la existencia del éter, y que ni siquiera pueden explicar cómo se forma una nube, ya que, a menos que no se consideren fuerzas externas conocidas, los principios de la entropía establecen que una nube debe comenzar a disiparse en el momento en que el que se está formando. Lo mismo ocurre con la bioquímica del ADN mecanicista, a saber, que las moléculas de la vida no se han convervado en la caótica sopa primordial de la tierra primitiva. Pero cuando Wilhelm señaló los biones, y dijo que estos fueron vesículas vivientes que pudieran derivarse de limaduras de hierro o arena de mar calentada hasta la incandescencia, y que podrían ser cultivadas en soluciones nutritivas estériles… O cuando él señaló con un cloudbuster una nube y vio que ésta se disipaba como consecuencia de la disminución de la fuerza de cohesión del campo de orgón de la propia nube…

Sentimos miedo a caer por un problema debido a la ansiedad sexual y a la armadura neuro-muscular anclada en el intelecto. Mas el éter es básicamente un océano de energía en movimiento, con sus fuerzas y corrientes en las cuales vivimos y nos movemos, y en la que los planetas y las estrellas flotan en oledas. Este sustrato de la energía pulsante se puede caracterizar por un determinado grupo de frecuencias de ondas electromagnéticas, o flujo pulsante -como prefiere James DeMeo-, que se encuentra en el rango de baja frecuencia con una variable de 500 a 15.000 ciclos por segundo. Incluso el mismo Albert Abraham Michelson del experimento con Morley, en sus experimentos con Francis Gladheim Pease y Fred Pearson, descubrió la presencia del éter en el Monte Wilson. También el ucraniano Yuri Galaev, valiéndose de un interferómetro óptico, ha medido el aether drift con la onda de luz visible y electrofrecuencias, confirmando al detalle los resultado de Dayton Miller. A parte, podríamos pensar que la aurora es una expresión de esta energía vital, que fluye hacia la tierra desde lo alto de los árboles, en contradicción a la teoría de ionización; y que, de acuerdo con la teoría de Superposición Cósmica de Wilhelm y con los hallazgos de Dayton, la sonda americana Image ha fotografiado a cámara lenta, viendo una gruesa capa que rodea la Tierra alrededor de la mitad de su diámetro, emitiendo rayos ultravioletas.

Como un toro salvaje que tranquilamente pasta en el campo, la energía orgónica es de un movimiento suave y silencioso. Pero, en la presencia de una emoción tóxica, tal como ocurre en la presencia de sustancia nucleares, se irrita fuertemente y combate esa irritación, dando lugar a una reacción Oranur, que afecta a la gente de distintas maneras, en función de sus puntos biofísicos más débiles. Sin embargo, en esta reacción anti-nuclear también hay ciertos efectos sanadores, que desarrollan fiebre y reacciones inmunológicas graves que pueden hacer desaparecer los problemas crónicos, gracias a un efecto de amplio espectro que afecta a todo el organismo, atrayendo a la superficie los síntomas latentes. Por otra parte, la homeopatía introduce una toxina en el agua que presenta una carga de energía orgónica muy alta que se activa con una agitación intensa. Las huellas bioquímicas de la toxina se diluyen paulatinamente, pero su energía de reacción permanece en el agua; hecho que podría estar vinculado con la meteorología, porque el agua superfría, cuando se encuentra en la parte superior de una nube, permanece en estado líquido, pero si de repente una parte de la nube se convierte en cristales de hielo, se estable una reacción en cadena a lo largo de la parte superior de la nube que es tan rápida que invalida las teorías tradicionales sobre la propagación de cristales de hielo, como si una reacción energética se difundiese dando lugar a la formación de cristales de hielo y luego a la lluvia. Así, algunos médicos antiguos sabían acerca de los fenómenos de la hormesis, radiación presente es aguas termales y balnearios con propiedades sanadoras basadas en la exposición a dosis bajas de gas radón o de trazas de radio presente en ciertas cuevas, minas, etc. Muchos de sus dolores estaban relacionadas con la bioenergética de contracción, como la artritis y otras enfermedades serias.

En el experimento To-T llevado a cabo en el taller de James DeMeo en Greensprings, el estudio de los efectos de la carga de orgón en los contadores Geiger muestra hasta varios miles de impulsos por minuto, sólo con la energía orgónica, sin que exista otra fuente radiactivida de fondo en la zona. A parte, el mismo James acabó una terrible sequía en EEUU, en los desiertos de África del Sur de Namibia y Kalahari, y también en Israel. Mas, el resultado más sorprendente fue para el proyecto de entre 1994 y 1999 en Etirrea, en el cuerno de África, que no sólo terminó con una sequía que duró treinta años en la región sino que también extendió las lluvias a Etiopía y Sudán o incluso más lejos, porque el cloudbuster puede estimular una reacción en cadena atmosférica en las nubes expandiéndolas a amplias distancias -como la formación, inédita desde la fase húmeda al sur del Sáhara hace cuatro milenios, de considerables lagos adyacentes al río Nilo en medio del desierto, por el exceso de agua que fluyó del llenado del lago Nasser tras la presa de Asuán durante 1998.
Pero, enturbiando la atmósfera también hay negocios fraudulentos e inapropiados que supuestamente invocan al orgón. Y, como decía Max Planck, la ciencia avanza funeral tras funeral.

¿Cuáles son las emociones de la vida en la naturaleza?

Reconozcamos las filosofías hinduistas no-duales Shivaísmo de Cachemira, de la tradición tántrica, que considera que todo el universo es Suprema Conciencia manifestada en niveles llamados tattvas, principio sempiternamente dinámico expresado en pulsaciones por el que, según la corriente Spanda, percibimos una proyección de un universo real paralelo al mundo de las sombras descrito por Platón y Plotino; y, contrariamente, Advaita Vedanta, de la tradición védica, que considera que éste se creó por una superimposición y por tanto es irreal, sueño de Brahma del que despertaremos. La ignorancia, el odio, o el resentimiento son construcciones mentales (vikapas), y el divino juego de ParamaShiva es ajeno a la interpretación dual del bien y el mal, velada tras la ilusión de Maya. Utpaladeva consideraba que la primera experiencia en la luz de la conciencia es la vibración de ese despertar reflejado en sí mismo, Shiva sobre Shakti, una unidad en la dualidad dialéctica. En estos estados de samadhi o inquietud mental, se percibe la vibración (spanda) del vacío manifestado, y se avisa el origen del sufrimiento como una interrupción de esta pulsación vital.

Messier 81

La vida es neguentropía generadora de orden del caos, por una disminución de energía potencial al aumentar la cinética reorganizadora de pulsión que origina materia a partir del campo energético longitudinal, como teorizó Georges Lakhovsky. La cuarta dimensión se expresa y materializa tridimensionalmente por acreción en sistemas abiertos y en no equilibrio. El orgón impulsa a los cuerpos masivos espiralmente por la combinación circular de rotación y lineal de traslación, siendo la gravedad una consecuencia de las densidades de interacción con el campo orgónico. Tanto para las transmutaciones biológicas a baja energía teorizadas por Corentin Louis Kervran como para el aumento de masa de los cuerpos celestes a la manera de la expansión tectónica terrestre teorizada por James Maxlow, es necesaria la absorción del orgón. Observable en la velocidad de rotación de los planetas y estrellas interiores respecto a la estrella o galaxia en la que giran, el movimiento se acelera cerca del centro, donde también se acrecienta la densidad de la manifestación material. Con la altura, donde la expresión de los flujos es más etérea, la densidad y la velocidad de rotación del campo orgónico aumenta, elevando la temperatura de la ionosfera respecto a la superficie terrestre y alcanzando su máximo potencial en el campo magnético estelar.
Wilhelm enuncia en cinco fases el principio de Superimposición Cósmica por el que el Universo origina energía, materia y vida continuamente a partir de la información longitudinal cortada en dos flujos (1) que pierden velocidad (2), uniéndose (3) y superimponiéndose (4) hasta su transformación tridimensional (5). Por la descarga orgásmica de liberación del orgón, el sexo también es una unión con la superimposición de dos energías. A parte, los biones más potenciales atraen a los menos, coincidiendo con que los organismos con más energía orgónica no masiva atraen a más materia. La armonía es la realidad de la belleza del Universo.

Hay plantas tipo hoja que crecen mejor sembradas en días de fuerzas cósmicas elevadoras que las de tipo raíz de fuerza telúrica descendedora, acerca de las que Rudolf Steiner desarrolló el calendario biodinámico según el método científico de Johann Wolfgang von Goethe, por el que necesariamente hay tanto fuerzas de cohesión como de elevación. La astrología también predijo los ciclos cósmicos vinculados a los dos éteres o fuerzas cósmicas implosiva y explosiva, o caliente y fría, enunciados por Rudolf, y cuyas cuatro combinaciones llamadas Quaterniones están relacionadas con los elementos de la alquimia.

Éteres

Anatómicamente, Sergio A. R. Gutiérrez Morales y Víctor Smith-Ágreda abordan importantes investigaciones no convencionales en torno a la información mórfica viva. Estudiando los biones, donde prevalecen las formas que originan vida de morfología ovalada, Wilhelm descubrió que la energía cósmica inorgánica ha de estar en armonía con la materia viva. En sánscrito anda, la metafísica hindú considera oval al Universo y a la forma que envuelve los niveles o tattvas de existencia. Así, la energía orgónica queda retenida al formar la membrana superficial del bión, que de trata de romper, pero, incapaz, continúa fluyendo siguiendo el caparazón. El orgón energético se abre expandiéndose y el orgón ya materializado se cierra. Esta es la fuerza de tensión con la que también la gástrula tridérmica se transforma en embrión, cuyo desarrollo elongado explica que nazcamos con menos masa ósea.

Galaxia-Caracol

Las simultaneidades han revolucionado sus ámbitos. La polifonía que dio paso de la alta a la baja Edad Media, la música politonal, el psicoanálisis, la aviación durante la Primera Guerra Mundial, el cubismo pictórico, la teoría cuántica, el sonido cinematográfico, o la Superimposición Cósmica. La sucesión de Fibonacci presente en galaxias o caracoles, en los aros irradiativos de Georges Lakhovsky o en la célula de Joe, un electrolizador de Oxihidrógeno (HHO) de simetría radial que acumula pulsantemente energía orgónica en acero 316 no magnético por condensadores tubulares concéntricos en serie de incremento Fibonacci, para que los tubos exteriores sean de la capacitación de los interiores, invita a pensar en la proporción más allá del azar. A parte de las galaxias irregulares como la NGC 1427A y de los cúmulos globulares, Harlow Shapley opina que en el Universo hay billones de galaxias espirales por acreción de materia en su centro denso de fusión. Tras las superimposiciones y las microsuperimposiciones, podrían pasar a una fase de formación de galaxias esféricas, con un progresivo lentecimiento y desaparición de los brazos espirales, como lo están las galaxias NGC 891, 1041, 1566 y 4565 en Andrómeda, y la Vía Láctea. Y sería después cuando pasarían a la fase de formación de cúmulos globulares constituidas por estrellas diferenciadas y masivas, más densas conforme al centro, como son el Messier 13 o el Clúster de Hércules. Por el principio de superimposición también se originan la aurora boreal y las borrascas.

La tecnología de impulso de Nikola Tesla, sobre un sparkgap magnético, manifiesta una energía radiante que puede emitirse uniformemente en todas direcciones, si se focaliza desde su origen en una torre y se consiguen absorber con condensadores esféricos de cobre las descargas etéricas ondulantes que pierden intensidad por la distancia. Se trata de la electricidad longitudinal conocida popularmente como energía libre. Aquí hay un resumen más exhaustivo.
Toda la ciencia tradicional se basa en la existencia de la energía primordial. En la medicina aiurvédica es el praná, en la china es el Qì, que fluye, según el feng shui, en dirección sudeste-nordeste, coincidiendo con el orgón atmosférico descrito por Wilhem. Y, en cualquier caso, en la metafísica hay un profundo amor por el medio natural. Nunca se la considera hostil o por perfeccionar. Contrariamente, la naturaleza controlada es perturbada. Instinto, intuición e imaginación son naturales, como todo lo que se hace por necesidad. Pero ni la agricultura, entendida como la explotación de la tierra, ni la ganadería, entendida como la explotación antropocentrista del mundo animal, son necesarias, y mucho menos naturales. De cultivar la tierra por supervivencia a explotarla intensivamente, hay un pequeño paso para el hombre pero un estrepitoso paso para el equilibrio y la armonía naturales. Además de que el sedentarismo que trae la dominación de la tierra, trae consigo la dominación de la patria: el patriarcado, origen social del malestar individual -diría Casilda Rodrigañez Bustos.Y el progreso de la democracia es un movimiento de posesión -escribió Christiane Rochefort. Porque para parir sin dolor hay que no atrofiar los nervios. Asi, satirizó Paul Lafargue, el progreso, hijo primogénito del trabajo -que agota las fuerzas vitales, y deforma y degenera orgánica e intelectualmente. La explotación del hombre por el hombre. La explotación de la mujer por la mujer. Ay, la explotación. Y, el cristianismo siempre ha considerado diabólicos a los símbolos naturales; ahora el gobierno catalán quiere prohibir el reconocimiento (pratyabhijna) del yoga, subyugando la empiria milenaria, por la multiplicación de las leyes, síntoma de decadencia, siendo la Iglesia Católica sólo un mero apéndice del Imperio Romano de privatización de la tierra que nada tiene que ver con religión o sabiduría alguna. Así, un economista como Malthus, un biólogo como Huxley, un psicólogo como Pavlov, un pedagogo como Piaget y un teólogo como Darwin comparten la idea artificial de unos estamos destinados a ganar y otros a perder. Mas, quien crea que el proletariado no es el constituyente de clases es que, sea por manipulación o ignorancia, no se ha enterado de nada. Porque, incluso el inconsciente génico de Szondi representa al Universo de manera mecánica, tratándolo de máquina axiomatizada en vez de naturaleza creativa -sí percibida por gentes como Jairo Restrepo y su agricultura sensitiva conocida por trofobiosis.

Según la materialización propuesta por El secreto de la vida de Georges Lakhovsky, los suelos graníticos reflejan más la energía, provocando más superimposición. También Viktor Schauberger, observador de la naturaleza en la naturaleza, descubrió que en un vórtice de agua se producen dos flujos de energía, una centrípeta, implosiva, sensiblemente superior o de efectos antigravitatorios, rojiza, caliente y destructiva, como el electromagnetismo, y una fría, azulada, centrífuga, explosiva y constructiva, como el orgón -por el cual, dada su acumulación en la ionosfera, la luz celeste proveniente del Sol es azul de 5600º Kelvin. Los efectos de la energía implosiva también son explicados por Jason Verbelli. Y de manera similar se han expresado Walter Russel, Thomas Henry Moray, Pier Luigi Ighina, Pierre F. Walter, el catedrático de petrología Vicente Sánchez Vela, el geólogo Samuel Warren Carey o el físico disidente Konstantin Meyl, que explica que los neutrinos, unas partículas esquivas capaces de cruzar el planeta prácticamente sin intereccionar y que, al mismo tiempo, constituyen el 99,9% de las partículas de todo el universo que interaccionan con el plasma de las estrellas y con el núcleo de plasma interno de los planetas, se superimponene creando materia y liberando enorme cantidad de energía -lo que también explica porqué el núcleo terrestre continúa expandiéndose y manteniéndose caliente. Así, los gigantescos dinosaurios sólo pudieron vivir en un planeta con menos gravedad, cuya tierra, la Pangea, emergió de las aguas. Además, las medidas realizadas con relojes atómicos están con Konstantin, midiendo una tasa de incremento de aproximadamente 20 cm anuales -como el enteógeno Echinopsis pachanoi. Wallace Thornhill y David N. Talbott también coincidirían en que la gravedad es una fuerza residual consecuencia del plasma electromagnético responsable de la cohesión estelar, pero no por su relación con la masa planetaria. Y el error de partida es creer que el Universo, que emite energía continuamente, está vacío de energía. E incluso el primer neurólogo Premio Nobel de Medicina John Carew Eccles llegó a la conclusión de que la conciencia es un campo exterior al cerebro, centro nervioso que codifica los mensajes que continuamente llegan de afuera, de un campo extendido u holográfico, como diría Michael Coleman Talbot. Mas, como respondió Giordano Bruno al cardenal inquisidor Roberto Belarmino que le imploraba se retractara de su ideas acerca del Universo radiante, es más grande el miedo en vosotros al emitir tal sentencia de muerte, que el que yo recibo por él. Wilhelm Reich, que estudiaba la expresividad del pensamiento como si las células enseñaran lo que sienten, fue encontrado muerto en su celda el día de su liberación. Oficialmente, se determinó como causa de la muerte un paro cardiaco. Pero no se permitió autopsia alguna.
A veces nos expresamos desde el silencio anónimo de la vida… que entiende y no confunde las emociones con los conflictos. Es el origen, la información longitudinal que a veces se expresa a través del movimiento, de la emoción, transformándose en energía capaz de condensarse tridimensionalmente, por superimposición cósmica de las cargas positivas de la ionosfera con las fuerzas telúricas de los electrones libres del suelo, creando materia en una vibración lenta y espontánea de la que surge la vida -de la que sólo podemos estar desenamorados cuando no la conocemos.